El primer contacto y entrevista fue vía consultora. Fue más bien protocolar, para pasar luego a una segunda instancia, también virtual, con el director y dueño de la empresa. Esta persona no estaba al tanto de mi nombre ni a qué posición aplicaba. Desconocía, además, aspectos básicos del funcionamiento de un e-commerce.
Promediando la entrevista, se sumó otra persona sin aviso previo ni presentación, y no quedó claro cuál era su rol dentro del proceso, ya que se limitó a presenciar la conversación sin emitir palabra alguna.
La entrevista fue un espanto, rozando casi lo absurdo. Desconozco si fue responsabilidad de la empresa o de la consultora, pero el proceso fue desprolijo y mal llevado