El proceso de entrevistas constaba de tres etapas bien definidas: una primera entrevista inicial, seguida de una segunda fase en la que se realizaba una prueba técnica para evaluar habilidades específicas, y finalmente, una entrevista final. A lo largo de todo el proceso, los entrevistadores se mostraron muy amables y profesionales, lo que contribuyó a generar un ambiente cómodo y agradable. Las sesiones fueron dinámicas, enriquecedoras y bien estructuradas, permitiendo que los candidatos se sintieran a gusto y pudieran demostrar sus capacidades de la mejor manera posible.