Me contactó la recruiter por LinkedIn y tuvimos una primera llamada por teléfono. Me presentó el puesto brevemente y me preguntó por prerequisitos eliminatorios: inglés, experiencia, cuánto presupuesto he manejado y qué plataformas he usado. Al día siguiente tuvimos una videollamada de nuevo. Me preguntó de nuevo lo mismo y no me dejó muy claro qué beneficios ofrecía la empresa. Tampoco me supo decir mucho del puesto, no me lo vendió muy bien. Me plantée si salirme del proceso. Pasé a la siguiente fase, una llamada con la que sería mi manager. Me pareció muy profesional y cercana. Me hizo buenas preguntas bastante específicas, se nota que tenía buen conocimiento; eso me dio buena impresión. Algunas preguntas que le hice no me dieron buena espina, me pareció típico ambiente de agencia con pocos empleados y pocos recursos, me devolvía la pregunta con: "no sé, eso depende del nivel de iniciativa que tengas tú". También hubo ciertas respuestas que me dio la impresión de que había mucha carga de trabajo y poco work-life balance. Después de una entrevista de una hora, me dijo que si podía hacer una prueba para entregar a la hora siguiente (eran ya como las 7 de la tarde). Me puse a hacerla y era excesivamente larga y específica, no me dio tiempo a terminarla. Preguntaban por demasiados canales, creo que habría sido más efectivo preguntar por las plataformas que más interesaban (en este caso, Google Ads). La entregué sin terminar. Al día siguiente me escribió la paid manager y me dijo que si podía terminar la prueba porque les había interesado mi perfil. Decidí salirme del proceso de selección porque no me terminaba de encajar el puesto. Tanto la reclutadora como ella fueron muy amables.